El árbol
genealógico de la Pedagogía Conceptual se encuentra conformado por las
didácticas contemporáneas, las didácticas estructurales, y las didácticas
estructurales-afectivas.
A las didácticas contemporáneas (que se basan
en las teorías de la mente) se les puede considerar la bisabuela de la Pedagogía Conceptual. De ellas se retomaron ideas como las de:
F Los estudiantes
poseen estructuras mentales para aprehender[1],
las cuales se modifican con el tiempo.
F Los seres humanos
aprenden todo aquello que consideran valioso y relevante, en consecuencia, en
la Pedagogía Conceptual a los estudiantes se les indica en cada clase cuál es
la importancia y la utilidad de lo que aprenderán, además, se busca desarrollar
las áreas de talento de cada uno de los mismos.
F Para un real
aprendizaje de los estudiantes es necesario activar sus procesos mentales, por
medio del uso de preguntas, como quiera que el docente enseña conocimientos
elaborados y sofisticados a través de explicaciones que van de la mano de
ejemplos.
F Lo más valioso de
los estudiantes no es su memoria, sino los procesos cognoscitivos y afectivos,
así como, lo más valioso de los docentes no es su almacén de datos sino la
capacidad que tengan para desarrollar la mente humana.
Por su parte, de las
didácticas estructurales, catalogadas
como la abuela de la Pedagogía
Conceptual, se aprendió que:
@ Existen estadios del
desarrollo intelectual que inciden en la forma como se aprehende, tornándose
necesario el empleo de una caja de herramientas de aprendizaje según el
estadio.
@ Los estudiantes emplean instrumentos de conocimientos como: nociones,
proposiciones, conceptos, precategorías y categorías.
@ Se deben desarrollar las operaciones de sintetizar, concluir,
argumentar y problematizar sobre el conocimiento de las disciplinas.
@ Para comunicarse con la mente de los estudiantes, hay que usar esquemas
que representen las ideas y sus relaciones, por ello en Pedagogía Conceptual se
emplean los mentefactos para enseñar.
Finalmente, la madre de
la Pedagogía Conceptual, es decir, las didácticas
estructurales-afectivas, hizo un gran aporte a la misma, al poner de
relieve la importancia del sistema afectivo de los estudiantes, el cual se
estima tan o más importante que el sistema cognitivo,
por lo que se le da a la afectividad un papel más significativo y sistemático
en la escuela, planteándose entonces que la afectividad debe ser un eje
curricular en sí mismo.
[1] “ApreHender en
Pedagogía Conceptual significa no simplemente aprender algo o aprender un
concepto o una actitud, sino aprehender una competencia integralmente.” (De Zubiría
Ragó, A. 2004, p. 291)
